Costa Rica sigue protegiendo a Miramar de la minería

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Bellavista de Miramar, Costa Rica
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Foto: Vestigios de deslizamientos. Crédito: Sonia Torres.

El 17 de enero de 2012, la autoridad técnica ambiental de Costa Rica rechazó la nueva solicitud de licencia minera de la empresa B2 Gold. Gracias a la moratoria minera con la que cuenta el país, la empresa de capital canadiense no podrá reactivar operaciones en la mina.

AIDA ha vivido de cerca esta historia de desastre ambiental por lo cual celebramos esta decisión y confiamos que el gobierno buscará que Glencairn se responsabilice del daño causado hace varios años.

Miramar, un pintoresco pueblo de Costa Rica que debe su nombre a la vista que tiene hacia el Golfo de Nicoya, es un área rural típica de ese país, con vegetación exuberante, de laderas pronunciadas, abundante biodiversidad y ríos cristalinos que fluyen hacia la costa. Tristemente, este popular refugio de fin de semana fue irreversiblemente afectado por un proyecto de minería de oro.

En el año 2002, el gobierno concedió el permiso ambiental para ubicar un proyecto de minería de oro a cielo abierto cerca de Miramar. Lo hizo a pesar de que expertos en minería de AIDA y otros grupos, desde el año 2001, señalaron el peligro de ubicar una mina así en una región montañosa, con alta actividad sísmica y propensa a deslizamientos de tierra y lluvias tropicales.

De hecho, en julio de 2007, la compañía Glencairn Gold Corporation —firma canadiense que estuvo extrayendo oro a cielo abierto en Bellavista— cerró la mina expresando su preocupación sobre movimientos de tierra causados en parte por las fuertes lluvias. AIDA y otros grupos ambientalistas solicitamos explicaciones y datos de monitoreo a la empresa y al Gobierno, por sospechar que los movimientos de tierra posiblemente hubieren roto la geomembrana debajo de las pilas de mineral y roca descartada. Estas pilas pueden contener sustancias tóxicas que podrían contaminar el suelo y agua, si la membrana protectora ha sido dañada. Sin embargo, hasta noviembre de 2009 no hemos recibido respuesta de la compañía, ni del Gobierno de Costa Rica.

Mientras tanto, el proyecto de minería de oro continúa cerrado y el pueblo vive con la incertidumbre de lo que va a pasar con este sitio que ahora está totalmente dañado. A esto se suman todas las promesas rotas, de dinero, empleos y una economía mejor, a cambio de apoyar a la compañía en la construcción del proyecto de minería de oro en su pueblo. Asimismo, tampoco hay certeza acerca de quién será el responsable de pagar, si hubiera problemas ambientales adicionales futuros relacionados con la mina. ¿Será la compañía minera extranjera, o el gobierno y los ciudadanos de Costa Rica?

AIDA y otras organizaciones han abogado para que el gobierno exija a Glencairn que monitoree todos los impactos ambientales de la mina, remedie cualquier daño, y cumpla con las leyes y regulaciones aplicables. Idealmente, la compañía minera debería ser obligada a remediar los impactos del suelo para restaurar el ambiente a su condición original, antes de salir del sitio.

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