Plan Colombia: Fumigación aérea de cultivos de coca y amapola

Plan Colombia: Fumigación aérea de cultivos de coca y amapola
Colombia

En el 2000, los gobiernos de Estados Unidos y Colombia lanzaron operaciones intensivas de fumigación y destrucción de cultivos de coca y amapola utilizados para producir cocaína y heroína respectivamente. Estas operaciones son el componente clave de un programa multimillonario conocido como “Plan Colombia”, el cual consiste en la aspersión repetida de una mezcla de glifosato y otros químicos sobre los cultivos. Desafortunadamente, la lluvia química ha caído también por años sobre personas, animales, bosques y fuentes de agua. 

En mayo de 2015, el Gobierno colombiano dio al fin un paso al frente y decidió suspender estas fumigaciones.

Nuestra lucha por la suspensión

Por más de 15 años, AIDA ha dado seguimiento al Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos con Glifosato (PECIG). Al igual que muchas organizaciones, instituciones y personas, hemos criticado el programa por no ser efectivo, pues no ha reducido la cantidad de cultivos de coca y amapola, y por causar significativos daños ambientales, sociales y económicos en Colombia.

Como parte de nuestros esfuerzos, hemos ilustrado a las autoridades de Colombia y Estados Unidos sobre los potenciales impactos ecológicos y sociales del “Plan Colombia”. Hemos solicitado análisis ambientales y de salud más rigurosos sobre los impactos del programa. También hemos abogado para que las fumigaciones no se realicen en parques naturales de Colombia y en la frontera con Ecuador, algo que finalmente se consiguió. Además, hemos documentado proyectos alternativos, participativos, ambientalmente sostenibles y más efectivos para frenar la producción de cultivos de uso ilícito.

En 2014 y 2015, AIDA presentó dos conceptos técnicos a la Corte Constitucional sobre los impactos ambientales y a la salud pública de las fumigaciones aéreas con glifosato. Con ello buscamos que dichos impactos fueran tomados en cuenta en la decisión final de dos casos por fumigaciones en Chocó y Putumayo.

En abril de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, clasificó al glifosato como probablemente cancerígeno para los seres humanos. Con base en ello, el Ministerio de Salud de Colombia recomendó al Ministerio de Justicia suspender las fumigaciones.

En mayo de 2015, AIDA, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) y el Observatorio de Cultivos y Cultivadores Declarados Ilícitos —con el apoyo de Washington Office on Latin America, Latin American Working Group y otras organizaciones— lanzamos una petición ciudadana en el sitio Change.org para solicitar que el Consejo Nacional de Estupefacientes, presidido por el Ministerio de Justicia, suspenda las fumigaciones. Esta petición tuvo más de 24.900 firmas de respaldo.

El 14 de mayo de 2015, el Consejo decidió suspender las fumigaciones aéreas con glifosato contra los cultivos considerados de uso ilícito. La decisión histórica se hará efectiva cuando la Agencia Nacional de Licencias Ambientales se pronuncie respecto de la autorización del PECIG. AIDA considera que dicho permiso debe ser anulado inmediatamente dado que el programa fue elaborado para implementarse con el glifosato, y al no usarse dicha sustancia, el programa pierde razón de ser. Continuaremos trabajando para que la suspensión sea implementada adecuadamente.

Una alternativa a la fumigación aérea

De forma paralela a la fumigación aérea, Colombia incrementó en 2007 la erradicación manual de cultivos de coca y amapola de uso ilícito. Este método involucra equipos de erradicación protegidos por fuerzas de seguridad, los cuales arrancan las plantas a mano. A pesar de que este método puede generar desconfianza en las comunidades o vulnerabilidad ante ataques violentos, ha probado ser más efectivo que la fumigación aérea y menos dañino para el ambiente y la salud humana.

Sin embargo, para que los beneficios de este tipo de erradicación duren, es necesario que las comunidades campesinas y étnicas cuenten con una forma alternativa y sostenible de generación de ingresos. Sin un desarrollo equitativo que proteja al ambiente y la economía en las zonas rurales de Colombia, todos los esfuerzos por frenar los cultivos de coca y amapola fracasarán eventualmente.

AIDA tiene la esperanza de que los gobiernos de Colombia y Estados Unidos aprendan de la lección que les ha dejado una década de fumigación aérea fallida, y trabajen junto con las comunidades rurales y étnicas para encontrar soluciones que realmente protejan sus derechos humanos, salvaguarden y nutran el ambiente, y eliminen la pobreza y las inequidades ocasionadas por la producción de coca y amapola. 

Síguenos en Twitter:

@Aidaespanol

Dale “Me gusta” a nuestra página en Facebook:

www.facebook.com/aida.espanol


Partners: 

Related AIDA Work

Related Reference Documents