node/2258 |15

Protegiendo las reservas de agua dulce y la biodiversidad a gran altura en Colombia

Proyectos Actuales
Versión para impresoraVersión para impresoraVersión en PDFVersión en PDF
Colombia
AIDA Logo

AIDA Update, September 2013

PROTECTING FRESHWATER RESERVES AND HIGH ALTITUDE BIODIVERSITY IN COLOMBIA

More than 3,000 meters above sea level, clouds appear to touch the ground. At this altitude, ecosystems that began developing five million years ago are home to a host of unique inhabitants. One is the frailejón, a plant with long leaves and thick stems that stretch upright into the fog, ending in rose-like bunches of bright flowers.

This is the páramo, an alpine tundra ecosystem found in only six countries of the Americas: Colombia, Ecuador, Peru, Venezuela, Panama and Costa Rica. The páramos are rich in biodiversity and play a key role for mankind. In Colombia, for example, they are home to about 4,700 plant species, 70 mammals and many other amphibians, snakes, birds and butterflies. They also capture atmospheric carbon to help fight climate change, and they collect and store water that feeds major rivers to provide much of Colombia’s drinking water.

Chingaza National Park protects an important páramo region in the Eastern Cordillera of the Colombian Andes. Páramos ecosystems provide habitat for a broad range of species and provide water for millions of people. | El Parque Nacional Natural Chingaza, en la Cordillera Oriental de los Andes colombianos, es una importante zona de páramos. Los ecosistemas de páramo son hábitat de gran cantidad de especies y abastecen de agua a millones de personas.
Credit/Crédito: Natalia Jiménez
 

The páramos also hold another trove that has put this fragile ecosystem at the risk of deterioration: precious metals.

AIDA has been working to prevent mining in these fragile ecosystems for years, among other projects focusing on how to stop what could become one of the world’s biggest gold and silver mines. Eco Oro Minerals, a Canadian company, wants to develop the Angostura gold mine in the heart of Colombia’s Santurbán páramo, part of which was declared a Regional Natural Park by the Colombian Ministry of Environment.

AIDA has found legal and technical discrepancies in the project, leading Colombian authorities to deny Eco Oro an environmental license. But the company still holds the mining rights and is seeking alternatives for the project, which would rely on investment from the International Finance Corporation (IFC), the World Bank Group’s private-sector lending arm.

This investment is the latest focus of the fight. In June 2012, AIDA and its partners filed a complaint to the Office of the Compliance Advisor Ombudsman (CAO), the independent complaints office of the IFC.

Last month, the CAO recognized the ecological importance of the Santurbán páramo when it agreed to audit the IFC’s investment in Eco Oro. The CAO investigation seeks to determine whether the IFC ignored sizeable social and environmental impacts when it decided to finance the project.

The CAO’s decision may determine whether or not the IFC can continue its investment in the Angostura mining project – and finance similar projects. This could set a precedent for preventing the devastation of Santurbán and the rest of the region’s páramos by mining companies even though, in the case of Colombia, national law already prohibits mining in these protected ecosystems.

The Angostura case is only part of the battle. The other is the delimitation of the páramos, or the mapping of their borders. Without defined borders, mining companies can argue that their projects are not within protected areas.

Located at the top of Andean forests, páramos are known as “water factories.” | Ubicados en la parte superior de los bosques andinos, los páramos son verdaderas “fábricas de agua”.
Credit/Crédito: Celeste Kauffman
 

To close this loophole, Colombia’s Alexander Von Humboldt Biological Resources Research Institute has developed a map of Colombia’s páramos, which it provided to the Ministry of Environment last year. Use of the map would fall in line with the ministry’s recent decisions to deny the environmental license for Angostura and to declare Santurbán a Regional Natural Park.

More needs to be done to defend these fragile ecosystems – and their inhabitants.

One of its dwellers walks among the shrubs in the cold, high, wet and cloudy atmosphere. The white or yellowish spots on his chest and around his eyes contrast with the black fur on his strong body and barely visible tail. This is the spectacled bear, an endangered species that lives in the Andean highlands.

For him and all of the biodiversity they shelter, thank you for helping us defend the páramos from harmful activities such as mining!

Thank you!

Boletín de AIDA, septiembre de 2013

PROTEGIENDO LAS RESERVAS DE AGUA DULCE Y LA BIODIVERSIDAD A GRAN ALTURA EN COLOMBIA

Por encima de los 3,000 metros sobre el nivel del mar, las nubes parecen haber alcanzado el suelo. A esa altitud, entornos cuyo proceso de creación inició hace cinco millones de años albergan habitantes únicos. Uno de ellos, el frailejón, se abre paso en la cortina de niebla. Sus hojas alargadas se reúnen en forma de rosa al final del tallo, mientras sus flores brotan erguidas.

La descripción anterior corresponde a los ecosistemas de páramo, presentes sólo en seis países del continente: Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Panamá y Costa Rica. Son ricos en biodiversidad y juegan un rol clave para la humanidad. Los páramos colombianos, por ejemplo, son hogar de unas 4,700 especies de plantas, 70 de mamíferos y otras tantas de anfibios, serpientes, aves y mariposas. Capturan además el carbono de la atmósfera ayudando a combatir el cambio climático. Recolectan y almacenan el agua que alimenta los principales ríos de Colombia, mismos que a su vez proporcionan gran parte del agua potable en ese país.

Los páramos encierran también otro tesoro, uno que pone al frágil entorno en riesgo de deterioro: metales preciosos.

AIDA ha estado trabajando por más de cinco años para evitar la minería en estos ecosistemas, enfocándose en cómo detener a la que podría ser una de las minas de oro y plata más grandes del mundo. Eco Oro Minerals, una empresa canadiense, busca desarrollar la mina Angostura en el corazón del páramo de Santurbán, en Colombia, una parte del cual fue declarado Parque Natural Regional por el Ministerio del Ambiente.

AIDA ha econtrado discrepancias legales y técnicas en el proyecto, lo que llevó a que las autoridades colombianas le negaran la licencia ambiental. Pero Eco Oro aún tiene los derechos mineros y busca alternativas para ejecutar el proyecto, el cual estaría respaldado por la inversión de la Corporación Financiera Internacional (CFI), brazo financiero del Grupo del Banco Mundial para el sector privado.

Frailejón is the most representative plant of the Colombian páramos. | El frailejón es la planta más representativa de los páramos en Colombia.
Credit/Crédito: Celeste Kauffman
 

Dicha inversión es el último epicentro de la batalla. En junio de 2012, AIDA y sus socios elaboraron una queja dirigida a la Oficina del Asesor en Cumplimiento (CAO, por sus siglas en inglés), auditor independiente para proyectos respaldados por organismos del Grupo del Banco Mundial como la CFI.

El pasado mes, la CAO reconoció la importancia ecológica del páramo de Santurbán y decidió auditar la inversión de la CFI en Eco Oro. La investigación buscará identificar si el financiamiento prestó la debida atención a los impactos sociales y ambientales de Angostura.

La decisión resultante puede determinar si la CFI continúa o no con su inversión en Angostura y si puede o no financiar proyectos similiares. Podría sentar además un precedente para evitar el deterioro de Santurbán y del resto de los páramos de la región pese a que el ordenamiento jurídico nacional e internacional ya prohíbe la minería en estos ecosistemas.

El caso Angostura es sólo una parte de la lucha. Otra es la delimitación de los páramos o asignación de fronteras. Sin límites definidos, las compañías mineras pueden argumentar que sus proyectos no están dentro de estas áreas protegidas.

Para llenar ese vacío, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt desarrolló un mapa de los páramos colombianos, entregado al Ministerio del Ambiente el año pasado. El uso de esa cartografía daría continuidad a decisiones ministeriales previas como la negación de la licencia ambiental para Angostura y la declaratoria del Parque Natural Regional Santurbán.

Todavía queda mucho por hacer para defender a estos frágiles ecosistemas y a sus habitantes.

Uno de ellos camina con soltura entre los arbustos. Lo frío, alto, húmedo y nublado del ambiente le sienta bien. Manchas blancas o amarillentas en el pecho y alrededor de los ojos contrastan con su negro pelaje. De cuerpo robusto y cola poco visible, el oso de anteojos es una de las especies en peligro que habita en los páramos andinos.

¡Por él y por el resto de la biodiversidad que cobijan, ayúdanos a cuidar los páramos, una rica fuente de agua dulce, de actividades nocivas como la minería!

¡Gracias!

©2013 AIDA   www.aida-americas.org
Subscribe for Monthly Updates! | ¡Actualizaciones Mensuales de AIDA!
Donate to AIDA | Find Us on Facebook | Follow Us on Twitter
Apoye a AIDA | Síguenos en Facebook | Síguenos en Twitter
Lizard
Update Text File: 
Finalized