AIDA: Protegiendo a las comunidades y al ambiente en el continente americano

Fundada en 1998, la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) es una organización internacional no gubernamental de derecho ambiental que trabaja atravesando fronteras para defender a los ecosistemas amenazados y a las comunidades que dependen de ellos. El equilibrio ambiental y los derechos humanos ya no pueden ser protegidos dentro de las barreras políticas de las naciones individuales: los 35 países de nuestro hemisferio están unidos bajo una bandera ambiental común. Los problemas internacionales requieren respuestas internacionales, y AIDA desarrolla estrategias transnacionales para enfrentar los retos ambientales y de derechos humanos de cara al siglo 21.              

La misión de AIDA

Nuestra misión es fortalecer la capacidad de las personas para garantizar su derecho individual y colectivo a un ambiente sano por medio del desarrollo, aplicación y cumplimiento efectivo de la legislación nacional e internacional.

¿Qué hacemos en AIDA?

Los sistemas ambientales a lo largo del continente americano están siendo llevados al límite por las actividades industriales, el crecimiento en la población y las políticas públicas irresponsables. Concentrando nuestros esfuerzos en los problemas de Latinoamérica, AIDA trabaja con grupos nacionales para generar equipos multinacionales de abogados y científicos que enfrenten las crisis ambientales: la disminución de los recursos de agua dulce, la proliferación de toxinas, el cambio climático, y la aniquilación de la biodiversidad vulnerable. La integridad ambiental es parte de la salud humana: al proteger el ambiente, también protegemos las comunidades menos privilegiadas que dependen de los ecosistemas para contar con aire puro, agua limpia y un hábitat sano.

Nuestros métodos son diversos. Los problemas complejos no tienen soluciones simples, y AIDA emplea una amplia gama de herramientas legales. Combinamos el trabajo legal con educación e iniciativas de construcción de alianzas para empoderar a los ciudadanos y armar a los tomadores de decisiones con los conocimientos necesarios para asumir medidas responsables. Distribuimos informes sobre temas clave, utilizamos las instituciones y los tribunales internacionales para exponer políticas débiles, y ayudamos a organizaciones no gubernamentales a trabajar por la aplicación de la normativa ambiental cuando los gobiernos no pueden o no van a hacerlo.

Los esfuerzos de AIDA se enmarcan en cuatro principios básicos:

Incentivar la colaboración transnacional.

En muchos casos, las crisis ambientales no pueden encajonarse en naciones individuales. Las fumigaciones en Colombia amenazan los bosques de Ecuador; las aguas contaminadas de Bolivia dañan los frágiles humedales de Brasil; la sobrepesca por barcos registrada en Panamá causa trastornos en los ecosistemas marinos; y los excesos de los consumidores en Estados Unidos presionan los recursos ambientales a lo largo del hemisferio. Hacemos lo necesario para ganar, sin importar cuántas fronteras tengamos que cruzar. 

 

Cultivar el poder del derecho internacional.

En muchos tratados internacionales se hacen promesas nobles que conllevan poca acción. Los compromisos en el papel no tienen sentido sin incentivos reales y mecanismos de aplicación. AIDA diseña estrategias internacionales que conllevan resultados que pueden ser medidos: hacemos que los gobiernos rindan cuentas y fortalecemos las capacidades de los actores en posición de hacer la diferencia. 

 

Proteger los derechos humanos. 

Salud ambiental y derechos humanos son dos caras de la misma moneda. Sin los servicios que proveen ecosistemas con agua purificada, aire fresco y tierras productivas, las comunidades humanas no pueden prosperar. Cuando se violan los derechos humanos, falla la democracia. Cuando las diferencias significativas en las capacidades económicas e influencia política están relacionadas, AIDA protege a las comunidades pobres que luchan contra poderosos intereses empresariales o de gobierno.

 

Motivar la acción ciudadana y la participación pública.

Los cambios duraderos vienen de abajo hacia arriba. AIDA trabaja para empoderar a las comunidades y a las organizaciones que representa. Algunas veces no se puede depender de los gobiernos para proteger los derechos ambientales y humanos. Cuando las autoridades no cumplen, AIDA ayuda a las organizaciones no gubernamentales a hacer cumplir la ley.