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Crisis de salud por la metalúrgica de Doe Run Perú

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La Oroya, Perú
Photo: Credit: Giuliano Koren

En los Andes peruanos, la gigantesca metalúrgica de Doe Run Perú opera 24 horas al día, lanzando continuamente humo tóxico cargado de metales pesados sobre la densamente poblada ciudad de La Oroya. La metalúrgica emite tal contaminación que los oroínos sufren de enfermedades respiratorias y casi todos los niños y niñas en la ciudad padecen de envenenamiento con plomo. Si los estándares de salud internacionalmente aceptados fueran implementados, muchos de estos niños y niñas recibirían inmediatamente atención médica o serían hospitalizados. Sin embargo la mayoría no la reciben, y dado que el plomo inhibe el desarrollo adecuado del cerebro, los niños y niñas en La Oroya podrían ser perjudicados de por vida.

Desde 1998, AIDA ha implementado varias estrategias para proteger la salud pública en La Oroya. De manera reciente llevamos un caso y una petición de medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a nombre de habitantes locales. A través de un trabajo de medios y proporcionando información técnica y legal, hemos educado a organizaciones locales, agencias del gobierno y la comunidad afectada, en lo que concierne a la contaminación y a los problemas de salud que la ciudad enfrenta. La publicación de AIDA, titulada “La Oroya no puede esperar”, ayudó a dar inicio a la extensa campaña internacional para salvar La Oroya.

Desafortunadamente, a pesar que las cortes nacionales, autoridades internacionales e innumerables organizaciones e instituciones han solicitado se tomen acciones en La Oroya, el gobierno peruano, la compañía que opera la metalúrgica (Doe Run Perú), y los propietarios (U.S. Renco Group), han sido lentos en responder. Aunque se han realizado algunas mejoras ambientales, y ahora existen programas para atender a algunos niños afectados, queda mucho trabajo por hacer. Se deben realizar serios esfuerzos para reducir las emisiones, limitar la exposición del público al plomo y otros contaminantes, y educar a las personas acerca de los riesgos a la salud. Hasta que este problema se resuelva, AIDA continuará sus esfuerzos para asegurar que los derechos humanos a la salud, a la vida y a vivir en un ambiente sano estén protegidos en La Oroya.

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